El protagonismo de los vehículos eléctricos chinos en el mercado mundial centró la jornada celebrada el jueves 8 de mayo por la Fundación Consejo España China, Casa Asia y el medio especializado 4Asia.
Se trata de una de las grandes cuestiones que definirán el futuro industrial y la transición verde de Europa, y para analizar su impacto contamos con empresas del sector, reguladores, abogados y analistas
En la primera mesa redonda de la mañana, trazamos una panorámica empresarial y económica del impacto de los coches eléctricos chinos en Europa: intervinieron el embajador chino en España, Yao Jing; Jorge Juárez, Group Executive Vice President para Asia deAntolin; y Antonio Muñoz de Verger, Business Development Director (Chinese OEM’s) de Gestamp.
Posteriormente, pusimos el foco en cuestiones regulatorias en una mesa en la que participaron Juan Manuel Martínez Mourín, presidente de la Asociación Española de Transporte; Pablo Cubel, partner de Cuatrcasas y Malgorzata Jakimow, investigadora del Joint Research Centre de la Comisión Europea.
Los principales actores del ecosistema chino de IA, las características del modelo chino de innovación o el encaje de la IA en la competencia con Estados Unidos fueron algunas de las cuestiones de la mesa redonda «La visión de China sobre la inteligencia artificial», organizada por la Fundación junto con el Madrid Innovation Lab del Ayuntamiento de Madrid y la Cátedra Jean Monnet de Diplomacia Tecnológica.
El coloquio contó con las intervenciones de Claudio Feijóo, catedrático Jean Monnet en diplomacia tecnológica y soberanía digital; y Wang Guanchun, fundador y CEO de la empresa tecnológica Laiye, y participante en la edición 2024 del programa Futuros Líderes Chinos.
En 1973, España y la República Popular China establecieron formalmente relaciones diplomáticas. Cinco décadas después, los lazos entre los dos países se han consolidado en múltiples ámbitos.
En un mundo muy diferente al de hace cinco décadas, y para conmemorar este quincuagésimo aniversario, el Club de Exportadores e Inversores Españoles, la Fundación Consejo España China y Casa Asia organizaron el martes 10 de octubre, en el Espacio Bertelsmann de Madrid, una mesa redonda bajo el título: “Negocios en China: pasado, presente y futuro de los lazos económicos”
En el terreno económico, la trayectoria de las relaciones ha estado marcada por el explosivo crecimiento de China, especialmente desde principios de siglo. Esto ha generado un notable desequilibrio: en 2022, China fue el primer proveedor de bienes para España, pero apenas su undécimo cliente.
La mesa redonda contó con la participación de destacados representantes de la Administración y la empresa, y sirvió para analizar las causas de este desequilibrio, así como la trayectoria y las perspectivas de las compañías españolas en la segunda economía del mundo.
El acto comenzó con unas palabras de bienvenida a cargo de Ramón María Moreno, secretario general de la Fundación Consejo España China, y de Amadeo Jensana, director de Programas Económicos de Casa Asia.
Moreno subrayó que “España goza hoy de unas relaciones sólidas con China, si bien no ajenas a las tensiones geopolíticas y a una creciente rivalidad entre Pekín y Washington. Por su parte, Jensana destacó que “si bien la situación de China es difícil tanto por el contexto geopolítico como por la debilidad de su economía, China va a seguir siendo un actor clave en la economía mundial durante las siguientes décadas».
A continuación, comenzó la mesa redonda, en la que los panelistas pudieron intercambiar puntos de vista sobre la coyuntura económica actual de China y cómo afecta la misma a las empresas españolas. Francisco J. Riberas, presidente ejecutivo de Gestamp y presidente de la Fundación Consejo España China, señaló que el fabricante de componentes “está creciendo en China, país que está convirtiéndose en una potencia en el sector de la automoción”.
Gestamp está creciendo en China, que se está convirtiendo en una potencia en automoción
Francisco J. Riberas, presidente de la Fundación Consejo España China
Por su parte, Ana Esmeralda Martínez, directora general de Diplomacia Económica en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, apuntó que “la relación de España con China se mantiene estable”, si bien admitió que “la Unión Europea tendrá muy en cuenta su relación con China dentro de su estrategia de soberanía económica, aunque esto no es algo negativo”.
Manuel Valencia, vicepresidente de Técnicas Reunidas Internacional, fue embajador de España en China entre 2013 y 2017. Hizo alusión a que “el comercio bilateral hispano chino es insuficiente y desequilibrado”, a la vez que incidió en el “efecto que ha tenido el turismo chino en España”, al haber “facilitado el conocimiento de los productos españoles en China”.
Sofía Osborne, presidenta de Osborne y del Foro de Marcas Renombradas Españolas, destacó que «China es el segundo mercado para Osborne después de España», por lo que «para vender en China hemos contratado personal local y hemos adaptado nuestra marca a la mentalidad china«.
El coloquio estuvo moderado por Ramón Gascón, coordinador del grupo de trabajo de Asia-Pacífico del Club de Exportadores e Inversores Españoles.
Las palabras de clausura corrieron a cargo de Antonio Bonet, presidente de esta misma entidad. Durante su intervención, el presidente del Club instó a reflexionar en “qué podemos hacer como país” para aumentar las ventas al mercado chino, “teniendo en cuenta que somos parte de la UE, que no podemos desentendernos de las políticas comunitarias y que China es la segunda potencia mundial”.
Conversamos con él sobre las perspectivas de la economía china en 2022 y sobre cuáles son los sectores a los que deben estar pendientes los inversores extranjeros. Un análisis de las fortalezas, debilidades y riesgos de China en un año clave para su futuro.
Este texto es una versión editada, por motivos de longitud, de la entrevista original, que se puede leer (en inglés) aquí.
La economía china en 2022
El Plan Quinquenal aboga por evitar el crecimiento sin sentido y apostar un un «crecimiento inclusivo».
Un objetivo primordial es facilitar que la renta disponible de los hogares contribuya al consumo interno.
Se pretende igualar el PIB per cápita con los países desarrollados en 2035, para lo que hará falta un crecimiento medio anual del 4,7%.
Pregunta: ¿Cómo crees que evolucionará la economía china en 2022, en términos generales? El nuevo Plan Quinquenal no establecer un objetivo específico de crecimiento del PIB, pero sí varias pistas sobre qué tiene en mente el gobierno.
Respuesta: El título del Plan incluye la frase “Objetivos a Largo Plazo para 2035”, un giro notable con respecto a los anteriores planes quinquenales. Las políticas que recoge el Plan reflejan un cambio fundamental en la mentalidad de los dirigentes chinos y una voluntad de reestructurar, a largo plazo, la economía del país. A pesar de las incertidumbres que persisten en las relaciones con Estados Unidos, una población que envejece, una pandemia que no remite y la proximidad del importantísimo 20º Congreso Nacional del Partido, es importante entender lo ambicioso que es este Plan.
La ausencia de un objetivo anual de crecimiento es un signo de este cambio. El plan aboga, de manera explícita, por evitar el crecimiento sin sentido. Hace referencia a un “crecimiento de calidad”, lo que el economista Cui Zhiyuan, de la Universidad Tsinghua, llama “crecimiento inclusivo”.
Sin embargo, el plan sí esconde una estrategia de crecimiento muy agresiva a corto y medio plazo. Comencemos con las estrategias que apuntalan el concepto de “Prosperidad Común”. El plan pretende mantener el desempleo urbano por debajo del 5,5%, que el crecimiento de la renta disponible crezca al mismo ritmo que el PIB, que el periodo escolar medio de la población en edad de trabajar crezca hasta los 11,3 años y que la tasa de escolarización en tramos superiores aumente hasta el 60%. Otros compromisos son llevar la tasa de cobertura sanitaria para la tercera edad al 95%, incrementar la esperanza de vida media en un año, disponer de 3,2 médicos y de 4,5 plazas de guardería por cada 1.000 habitantes y reformar el sistema de salario mínimo, un campo en el que China carece de un baremo nacional.
Junto con políticas de urbanización inclusivas y una mayor protección a pequeñas y medianas empresas, estas estrategias de crecimiento reestructuran el panorama de la demanda en China, ya que reducen la necesidad de ahorrar por si hay emergencias. De este modo, abren la puerta a que la renta disponible de los hogares chinos contribuya al consumo interno (la tasa de ahorro en 2020 fue del 45,7% del PIB, una anomalía mundial por lo elevada). Reestructurar la demanda doméstica es uno de los componentes esenciales de la Circulación Dual.
El Plan Quinquenal aboga, de manera explícita, por evitar el crecimiento sin sentido.
Alex Zhang
Más destacable incluso es el compromiso de llevar el PIB per cápita a los tramos medios de los países desarrollados para 2035. Para lograr este objetivo, China tendría que doblar, por lo menos, su PIB actual, lo que requeriría un crecimiento medio anual del 4,7% durante los próximos 15 años.
Los sectores que marcarán el camino
Los inversores en energías verdes se beneficiarán de la presencia de grandes actores institucionales como el Fondo Nacional de Desarrollo Verde.
Las nuevas tecnologías emergentes redefinirán el panorama industrial de China, eclipsando a sectores tradicionales.
China fijará como prioridad estratégica la autosuficiencia en semiconductores.
Pregunta: ¿Qué sectores serán especialmente dinámicos a medio plazo en este momento de transición de modelo económico?
Respuesta: El primero sería temático: el de la neutralidad de carbono. China quiere ser neutral para 2060. En el Plan se propone una reducción del consumo energético y de las emisiones de dióxido de carbono del 13,5 y del 18 por ciento, respectivamente, para 2025. El pico de emisiones se fijaría en 2030. Esto requiere de objetivos más ambiciosos a corto plazo.
El consumo energético chino se ha doblado desde 2005, pero la intensidad energética del PIB se ha reducido en el mismo periodo. El carbón sigue estando detrás del 60% de la generación de energía en China y se siguen construyendo centrales de carbón. Al mismo tiempo se ha incrementado la capacidad en energía fotovoltaica a un ritmo mayor que el de cualquier otro país.
China ha incrementado su capacidad en energía fotovoltaica a un ritmo mayor que el de cualquier otro país.
Alex Zhang
Podemos esperar un enorme margen de inversión en descarbonización industrial, digitalización, automatización, vehículos electrónicos, energías renovables, almacenamiento de energía, litio y nuevos materiales, hidrógeno y, en general, sectores que den apoyo a la administración, operaciones, digitalización, distribución y comercialización.
Los inversores en este sector se verán beneficiados por la presencia de grandes actores institucionales. El Fondo Nacional de Desarrollo Verde, creado en junio de 2020, invierte en áreas como la protección ambiental, la restauración ecológica, la conservación de recursos, el transporte verde y las energías limpias.
Habrá iniciativas similares en sectores específicos y gobiernos locales. De los cincuenta mil millones de toneladas métricas en emisiones del sector industrial, el acero y el cemento suman el 30 y el 35 por ciento, respectivamente. Los principales productores de acero quieren llegar al pico de emisiones en 2022-2023, y la Federación de Materiales de Construcción de China quiere hacer lo propio en el cemento para 2023. Estos objetivos suponen una gran oportunidad para los inversores en energías verdes.
Los inversores también deberían prestar atención a tecnologías emergentes en las que China compite a nivel global. El Plan prevé un crecimiento anual del 7% en I+D para 2025. Si se consigue, a finales del periodo quinquenal la inversión de China en I+D superaría a la de Estados Unidos. Además, existe el compromiso de facilitar el acceso a las patentes y de incrementar el peso de las industrias emergentes a más del 17% del PIB.
Estas tecnologías emergentes redefinirán, de manera radical, el panorama industrial de China y eclipsarán a los sectores financiero y comercial. Los inversores extranjeros deberían estar atentos a áreas como la automatización, la digitalización, la computación en nube, Big Data, Internet de las Cosas, robótica, blockchain, e-Health, materiales básicos y exploración espacial y oceánica.
Por último, habría que hablar de semiconductores, que son esenciales para las iniciativas de digitalización de China. China cuenta con un plan integral para liderar la fabricación de chips en 2030, con el foco en el desarrollo de redes 6G y el incremento en la penetración de las redes 5G, en las que China ya es líder mundial.
China, a pesar de ser un enorme mercado de consumo, está aún lejos de la autosuficiencia en chips, y hoy por hoy sólo puede suministrar el 16% de su demanda de circuitos integrados. Esto hace que los chips sean la principal importación de China, más que el petróleo. El desarrollo de una industria nacional de los semiconductores es una prioridad en el Plan: en 2025 se quiere llegar al 70% de la sustitución de importaciones y en 2030 al 100%. China creó en 2014 un Fondo Nacional de Circuitos Integrados que levantó 154 mil millones de dólares. En 2019 se creó un segundo Fondo Nacional, con 320 mil millones de dólares en financiación. A esto se suman 15 fondos locales, que han levantado más de 70 mil millones en total.
China aún está lejos de la autosuficiencia en chips.
Alex Zhang
En 2020, el Consejo de Estado implementó exenciones fiscales para los productores de los chips más avanzados. Creo que este sector será clave para los inversores extranjeros por tres razones: amplio apoyo del gobierno, costes a la baja y digitalización. Fondos estadounidenses de capital riesgo como Sequoia, Matrix o Walden ya han invertido en 58 acuerdos en el sector entre 2017 y 2020, más del doble que en los cuatro años anteriores.
El papel de las empresas estatales
El Plan Quinquenal prevé la entrada de capital privado y extranjero en las empresas estatales.
China ya cuenta con ejemplos de colaboración entre empresas estatales y extranjeras, como la joint venture entre Shanghai Automotive, General Motors y Liuzhou Wuling Motors.
Los inversores extranjeros también deberían estar atentos a los gestores de fondos estatales.
Pregunta: También me gustaría discutir el papel de las empresas estatales, aún muy dominantes en la economía china. Desde hace años se debate sobre si se debería potenciar el sector privado en China. En el actual ciclo de 5 años, ¿crees que las empresas estatales seguirán siendo importantes?
Respuesta: Según la lista Fortune Global 500 en 2021, 135 de las principales 500 empresas globales son chinas (por 122 estadounidenses). De estas, 91 son empresas estatales. El Plan pretende concentrar cuota de mercado e influencia en las manos de las empresas estatales chinas, y vamos a ver cómo asumen el liderazgo en sectores como las energías limpias, los semiconductores, los vehículos de nuevas energías y otras tecnologías emergentes.
El Plan también subraya la importancia de las buenas prácticas y la eficiencia, por lo que exige a las empresas estatales que reduzcan la burocracia e implementen planes retributivos que sean competitivos en el mercado. También prevé una estrategia llamada “reforma mixta”, por la que las empresas estatales reciben capital de inversores privados y/o extranjeros. Esta forma de diversificación del accionariado se ha convertido en un puntal de la reestructuración de las empresas estatales.
Cualquier inversor que quiera entrar en China debería tener en cuenta a las empresas estatales.
Alex Zhang
Para ilustrar la importancia de la reforma mixta, un dato: el PIB de Shanghai en 2021 fue de 627 mil millones de dólares, mientras que los activos de las empresas estatales de Shanghai sumaron 3.900 millones, es decir: 6,4 veces más. Las empresas estatales tienen que desarrollar su potencial todavía y cualquier inversor que quiera entrar en China debe tenerlas en cuenta.
Ya hay muchos casos de colaboración fructífera entre empresas estatales e inversores extranjeros. Hay muchas joint ventures en el sector del automóvil y habrá más a medida que las empresas estatales del sector exploren nuevas fuentes de energía. Un ejemplo reciente: SAIC-GM-Wuling Automobile, que fabrica el Wuling Hongguang, un mini eléctrico, es una joint venture entre Shanghai Automotive, General Motors y Liuzhou Wuling Motors. Este vehículo vendió 40.935 unidades en noviembre de 2021, más que BYD o Tesla.
El Wuling Hongguang, vehículo eléctrico desarrollado en China
Xuzhou Construction Machinery Group, el mayor fabricante mundial de grúas, está pasando una revisión de la Comisión de Regulación de Valores de China para reestructurar su capital de manera que entren inversores privados y extranjeros. Esta operación es un ejemplo de cómo el espacio de las empresas estatales chinas se ha vuelto más emprendedor y abierto a la colaboración con inversores externos.
Otro enfoque para los inversores extranjeros sería prestar atención a gestores de fondos estatales como China Internacional Capital Corporation o CS Partners, que ofrece su primer fondo en dólares con la participación de la State Development and Investment Corporation. Los gestores de fondos de empresas estatales tienen acceso a acuerdos exclusivos en China y suelen estar abiertos a la entrada de inversores extranjeros.
Por último, las empresas estatales ganarán en atractivo en los mercados bursátiles a medida que solidifiquen su dominio del mercado y se vayan consolidando. China Duty Free Group saldrá a Bolsa en Hong Kong en el primer trimestre de este año y ya cuenta con el compromiso de varias instituciones extranjeras. Muchos inversores ven a esta compañía, que domina el mercado duty free de China con una cuota del 92%, como una apuesta que capturará mejor el crecimiento del sector privado en China que plataformas tradicionales como Alibaba o Meituan, más sujetas al escrutinio regulatorio.
Empresas estatales e innovación
China compite en todo el espectro de nuevas tecnologías con las principales potencias mundiales.
Se prevé un incremento anual del 7% en la inversión en tecnologías emergentes clave.
Las instituciones estatales están sincronizadas con las políticas centrales pero también tienen una buena posición para atraer talento y fomentar la innovación.
Pregunta: ¿Pueden las empresas estatales chinas competir en innovación con grandes polos internacionales como Silicon Valley?
Respuesta: Viendo el punto en el que se encuentra China con respecto a Estados Unidos y las tecnologías emergentes, las estrategias que recoge el Plan están funcionando claramente. China ha avanzado de manera extraordinaria en tecnologías como la Inteligencia Artificial, los semiconductores, las redes 5G, la computación y la comunicación cuánticas, la biotecnología y las energías renovables. Lo ha hecho hasta un punto en el que ya compite en todo el espectro con Estados Unidos, e incluso en algunas áreas ya tiene posición de liderazgo, según un informe reciente del Harvard Kennedy School Belfer Center.
En 2020, China produjo la mitad de los ordenadores y teléfonos móviles de todo el mundo, mientras que Estados Unidos produjo un 6%. Por cada panel solar producido en Estados Unidos, China produce 70. China vende cuatro veces más vehículos eléctricos, tiene nueve veces más estaciones 5G y redes cinco veces más rápidas.
El progreso de China en Inteligencia Artificial ha llegado a preocupar a la Comisión Nacional de Seguridad de Estados Unidos, que ha advertido de que China va camino de una posición de liderazgo mundial para 2030. El citado informe de Harvard añade que China ya está por encima de Estados Unidos en aplicaciones prácticas de la inteligencia artificial como reconocimiento facial y de voz, y Fintech.
Volviendo a los compromisos del Plan en investigación y desarrollo, se prevé un incremento anual de la inversión de un 7% en áreas emergentes clave. En la práctica, esto revelará una particularidad del sistema chino, y es que sus empresas estatales tienen ventajas estructurales sobre el sector privado. La mayor parte de la financiación a la investigación que contempla el Plan viene de becas de instituciones como la Academia China de Ciencias Sociales y la Universidad de Ciencia y Tecnología. Estas instituciones son estatales, están totalmente sincronizadas con las políticas centrales y, aunque tienen prestigio académico para atraer talento mundial, también juegan un papel secundario de inversión y gestión de activos.
La línea entre empresas estatales y privadas se va a ir diluyendo.
Alex Zhang
Un buen ejemplo de esto sería el Instituto de Automatización de la Academia China de Ciencias. Se trata del principal instituto de investigación de inteligencia artificial en China, con una plantilla de 1.062 personas. Desde 1956, el instituto ha liderado la mayoría de los descubrimientos de China en reconocimiento facial y de voz, automatización y aprendizaje automático. Ha estado presente en tecnologías recientes como ZTSPeech Cloud, que Alibaba usa en su ecosistema móvil para reconocimiento de voz; las tecnologías de síntesis de voz incorporadas en Baidu Cloud, el Sistema de Navegación de Imágenes Moleculares para Cirugía implantado en muchos hospitales del país o el sistema de supercomputación MAPU.
El Instituto también es el propietario de un organismo de inversión llamado China AI Investment Management, que suele operar como inversor ángel para laboratorios de investigación que trabajan en aplicaciones prácticas de estas líneas de investigación y en modelos reales de negocio.
Del mismo modo, la Universidad de Ciencia y Tecnología de China anunció en 2021 la apertura de su primer laboratorio cuántico, con un presupuesto de 10 mil millones de dólares. En octubre del año pasado, la misma institución anunció que su ordenador cuántico Zuchongzhi-2 puede operar 10 millones de veces más rápido que el Sycamore de Google, convirtiéndose en el más rápido del mundo y el primero en batir a este último.
China se ha convertido en un líder mundial en computación cuántica
Es importante subrayar las ventajas estructurales que las empresas estatales tienen a la hora de promocionar talento interno y comercializar investigación científica. Sin embargo, también es importante reconocer que las principales empresas estatales chinas están bien posicionadas para atraer talento de fuera. El principal fabricante de chips, Tsinghua Unigroup, participado en su mayoría por la Universidad de Tsinghua (también estatal), anunció en noviembre de 2019 la contratación de Yukio Sakamoto, un gigante en el sector japonés de los chips, como vicepresidente y director de su subsidiaria en Japón.
La línea entre empresas estatales y privadas se va a ir diluyendo. Muchas empresas privadas forman joint ventures con empresas estatales, o atraen inversión estatal, para incrementar sus posibilidades de obtener financiación de los bancos y valoraciones más altas en rondas de financiación. Al mismo tiempo, las empresas estatales buscan socios privados que les ayuden a emplear sus recursos de manera más eficiente.
Sectores vedados a inversores extranjeros
Las restricciones a la inversión extranjera son, en muchos sectores, una cuestión de matices.
En tecnologías emergentes, la línea divisoria está más clara.
Las empresas que se dedican a semiconductores e inteligencia artificial suelen estar abiertas a inversores extranjeros, con algunas restricciones.
Pregunta: ¿Qué sectores emergentes estarán abiertos a las inversiones extranjeras y cuáles no? Hay muchas tecnologías que pueden emplearse en el ámbito militar, por ejemplo. ¿Cómo y dónde dibujará una línea el gobierno chino?
Hay directrices claras sobre los sectores que están restringidos a las inversiones extranjeras, ya sea de manera parcial o total. Sin embargo, estas restricciones pueden ser cuestiones de matiz. Por ejemplo, la pesca en aguas territoriales chinas o la creación de cultivos genéticamente modificados están vedados a inversores foráneos, pero hay una gran excepción para negocios en nuevas variedades de trigo, en los que los inversores extranjeros no pueden tener una participación superior al 34%.
Del mismo modo, los medios de comunicación deben tener una participación mayoritaria china, pero puede haber inversores extranjeros. Sin embargo, los medios que traten sobre política y economía nacionales, y aquellos que redistribuyen publicaciones extranjeras, deben estar controlados por una empresa estatal.
Hay directrices claras sobre qué sectores están restringidos a las inversiones extranjeras, pero las restricciones pueden ser cuestiones de matiz.
Alex Zhang
En tecnologías emergentes, la línea es más clara. Estas áreas de negocio están expresamente vetadas al capital extranjero: desarrollo y aplicación de células madre, investigación en Humanidades y Ciencias Sociales, investigaciones geodésicas, cartografía, geología mineral, geofísica, geoquímica, geología ambiental, transporte nacional de agua, correos, venta de tabaco, televisión por satélite y minado de tierras raras, minerales radioactivos y tungsteno.
Una reflexión rápida sobre inteligencia artificial y semiconductores. La mayoría de los gestores de fondos estatales que invierten en estos sectores rechazaría socios extranjeros ya que dichos fondos están constituidos, principalmente, como blind pools. Sin embargo, las empresas sí suelen estar abiertas a los inversores extranjeros, o ya los tienen. Mientras estos no intenten tomar el control operativo de la compañía o adquirir una participación mayoritaria, en inteligencia artificial y semiconductores su presencia suele estar permitida.
Riesgos en el sector inmobiliario
El mercado inmobiliario chino tiene un exceso de oferta.
Una de las principales prioridades del gobierno es garantizar que las promociones en curso se finalizan y entregan a tiempo.
El gobierno intentará estabilizar los precios, pero no no habrá un rescate masivo de deuda.
Pregunta: Una cuestión de importancia capital para la economía china es la perspectiva de su sector inmobiliario. Recientemente Evergrande incurría en impago de su deuda en dólares y suspendía su cotización en Hong Kong. Se habla desde hace años de la posibilidad de un estallido de la burbuja inmobiliaria. ¿Es probable que veamos este escenario a corto plazo?
Es importante abordar este tema con perspectiva. El mercado inmobiliario de China tiene un descomunal exceso de oferta. Hay más de 90.000 promotores en China y unos 900 millones de residentes urbanos. Hablamos de un promotor por cada 10.000 residentes. China construye una media de 15 millones de casas al año, cinco veces más que Estados Unidos y Europea juntas. Una cuarta parte de estas casas se queda sin vender.
Además, en torno a un 78% de la riqueza de la China urbana está en propiedad residencial, en comparación con un 35% en Estados Unidos. Si continúa el exceso de oferta, espoleado por un desarrollo descontrolado, el gobierno cree que el resultado será un colapso de los precios, una ola de quiebras corporativas y, en consecuencia, la desaparición de los ahorros de mucha gente.
La principal prioridad de China en el sector inmobiliario es enfriar el lado de la oferta y enfocar la demanda con mejores controles de calidad y garantías de que las casas vendidas se construyen y se entregan a tiempo.
Es prioritario establecer controles de calidad y garantías de que las casas vendidas se construyen y entregan a tiempo.
Alex Zhang
En este sentido, China está más preocupada de que los precios suban que de un estallido. Los depósitos de divisas están en niveles de récord, alrededor de 1 billón de dólares, y el superávit comercial en los primeros 9 meses de 2021 fue de 440 mil millones de dólares, muy superior a años anteriores, según estimaciones de Morgan Stanley. Este descomunal superávit de dólares da a China un cojín con el que protegerse de potenciales shocks en la economía mundial. También una importante opción de liquidez en un escenario negativo.
De manera adicional, hay controles estrictos de precios en la compraventa de casas, lo que prevendría un colapso. Hay suficiente liquidez para garantizar que se completan las proporciones que están a medias. En el caso de los promotores en problemas crediticios, hay empresas estatales que están ayudando en la compra de activos y en la finalización de promociones en curso.
Promoción de viviendas construida por Evergrande en Yuanyang
Dicho todo esto, la amenaza de quiebras siempre ha sido alta. Sólo en la primera mitad de 2020, 228 promotores inmobiliarios entraron en bancarrota. Muchas de las políticas actuales van encaminadas a mitigar el riesgo de quiebras. La administración se inclina por dejar que el mercado decida el destino de los promotores, al tiempo que mantiene herramientas para prevenir la volatilidad.
Puede que el panorama no sea del todo positivo para tenedores extranjeros de bonos, ya que su rentabilidad depende de que los promotores tengan ingresos y liquidez y que puedan reestructurar su deuda. Es una realidad que enfrentan muchos promotores, y sólo en unos pocos casos se podría contar con la intervención del estado para refinanciar deuda. Lo que pueden hacer los reguladores chinos es estabilizar los precios y garantizar la finalización de las promociones, pero desde luego no un rescate masivo de deuda, como querrían algunos inversores.
Las crecientes dificultades regulatorias a las que están haciendo frente las grandes tecnológicas en China están redefiniendo el tablero de juego para un sector que ha sido clave en el crecimiento económico del país durante los últimos años. Movilidad compartida, FinTech, educación online, videojuegos… la lista de sectores afectados crece por momentos.
Analizamos las implicaciones de esta oleada regulatoria con Raquel Jorge Ricart, analista del Real Instituto Elcano especializada en política tecnológica y digital. Nos preguntamos si hay un patrón y a qué obedece, analizamos cómo se compara la política de protección de datos de China con las de la Unión Europea o Estados Unidos y reflexionamos sobre las implicaciones geopolíticas y sociales de este cambio de paradigma en la segunda economía del mundo.
Las reglas del juego para los gigantes tecnológicos chinos han cambiado sustancialmente en los últimos meses. China ha aprobado dos nuevas leyes que regulan la seguridad de los datos y el uso de datos personales. Además, el gobierno chino ha impuesto sanciones y restricciones a algunas empresas y sectores, lo que podría indicar el final de la era de crecimiento desregulado para las grandes empresas de internet en el país. Hablamos de estas cuestiones con Winston Ma, socio fundador de CloudTree Ventures y profesor adjunto en la NYU School of Law. Ma dirigió la oficina de América del Norte de China Investment Corporation y es el autor del libro The Digital War.
El pasado mes de junio, China publicó su nueva Ley de Seguridad de Datos, que entra en vigor en septiembre. En términos generales, qué cambios implica esta nueva ley en el panorama de la protección de datos en el país?
La ley trae un mayor escrutinio regulatorio de la gestión de datos por parte de las compañías tecnológicas, en un contexto internacional. Por ejemplo, Didi, el mayor grupo chino de movilidad compartida, fue objeto de una investigación por parte de la Administración del Ciberespacio de China apenas días después de levantar 4.400 millones de dólares en su salida a Bolsa en Estados Unidos. La Administración citó la necesidad de proteger la seguridad nacional y el interés general de acuerdo con los parámetros de la nueva ley. Según algunas informaciones, Didi está en conversaciones con una empresa estatal de seguridad de información, Westone, para que gestione sus datos. Esto formaría parte de sus esfuerzos para reconciliarse con los reguladores locales.
En los últimos meses, el gobierno chino ha impuesto sanciones a varios gigantes tecnológicos, como bien ha comentado con el caso de Didi. ¿Cree que este y otros casos están sólo relacionados con la protección de datos o hay otras motivaciones como el miedo a que estos gigantes estén acumulando demasiado poder? Por decirlo de otro modo: ¿qué está ocurriendo entre el gobierno chino y los gigantes tecnológicos?
La suspensión de la salida a bolsa del grupo Ant, en noviembre del año pasado, fue un punto de inflexión que llevó a los órganos reguladores chinos a incrementar la supervisión de las plataformas financieras online. Esta suspensión estuvo motivada por un mayor escrutinio de los préstamos por internet, pero al mismo tiempo comenzaron a entrar en juego más regulaciones, desde diferentes puntos. En los últimos 9 meses hemos visto regulaciones del sector FinTech, regulaciones antimonopolio, revisiones de las reglas para salidas a Bolsa en el extranjero y otras iniciativas. Tras una década de crecimiento salvaje, el sector tecnológico en China está entrando en una nueva década caracterizada por nuevas regulaciones.
El sector tecnológico en China está entrando en una nueva década caracterizada por más regulaciones.
Winston Ma, autor de The Digital War.
Además, como ilustra el caso de las restricciones en el sector de la educación privada online, las últimas regulaciones indican que se está dando más importancia a conceptos como el valor social y el interés general. Por resumir, el gobierno chino está ahora empezando a realinear la relación entre empresa privada y el Estado, con el objetivo de garantizar que dichas empresas contribuyen a los objetivos de progreso económico y social, así como de seguridad nacional.
Los gigantes tecnológicos chinos han sido y son un importante factor de crecimiento económico en China, en un contexto más o menos desregulado. ¿Cree que una regulación más estricta puede perjudicar sus perspectivas de crecimiento y, al mismo tiempo, impactar de manera negativa en la economía china?
El incremento de las regulaciones en China indica el final de la era del «crecimiento salvaje» de las tecnológicas chinas. El nuevo marco trae un mayor escrutinio y cambios potenciales para los modelos de negocio de los gigantes de internet de China. Por supuesto, esto acarreará presión en la valoración de estas empresas. Sin embargo, esto no detendrá la innovación general de la economía china. En las últimas décadas, el gobierno chino ha cambiado constantemente el foco de sus sectores industriales. En el futuro veremos nuevas innovaciones y nuevos unicornios en nuevos sectores, como por ejemplo el de los coches eléctricos.
Además de la Ley de Seguridad de Datos y la Ley de Ciberseguridad, de 2017, China aprobó el 20 de agosto una nueva Ley de Protección de la Información Personal, que entrará en vigor en noviembre. ¿Qué cambios trae?
Para las empresas tecnológicas, la era de recopilar y usar datos libremente (sin consentimiento, sin responsabilidad, sin coste) se ha terminado. Empresas como Alibaba, Tencent o ByteDance tendrán que repensar sus modelos de negocio y la manera en la que recopilan datos. La buena noticia para ellas es que, en comparación con la Regulación de Protección General de Datos de la Unión Europea (GDPR por sus siglas en inglés), la Ley de Protección de Información Personal de China tendrá un enfoque más equilibrado hacia la relación entre usuarios particulares y plataformas de internet.
Para las empresas tecnológicas, la era de recopilar y usar datos libremente se ha terminado.
Winston Ma, autor de The Digital War.
Una vez que ambas leyes estén en vigor, ¿en qué posición queda China, en términos de protección de los datos, en comparación con otros actores como Estados Unidos, la Unión Europea o Japón? ¿Está garantizada la protección de los datos personales en China?
La Ley de Protección de Información Personal establece por primera vez un sistema integral de reglas en torno a la recopilación y protección de datos en la economía digital. Antes de esto, había leyes que regulaban diferentes aspectos como la Ley de Comercio Electrónico o el Código Civil. Junto con la Ley de Seguridad de Datos y dicho Código Civil, China ya cuenta con un marco regulatorio completo que cubrirá la compleja relación entre usuarios individuales, corporaciones tecnológicas y gobierno.
El marco regulatorio de China podría estimular a Estados Unidos, que no tiene una posición a nivel nacional sobre protección de datos, para acometer estas reformas legales. En el caso de Europa, la GDPR no está vinculada de manera explícita con objetivos de seguridad nacional y estabilidad social. Las leyes chinas de datos dan más poder a los consumidores frente a las plataformas de Internet en comparación con la protección de la que disponen los consumidores estadounidenses ante Facebook, Google o Amazon.
Li Jianteng es socio de la consultora Oliver Wyman y jefe de su división de Automoción e Industria en China. En esta entrevista, repasamos con él el presente y el futuro del sector automovilístico en China, sumido en un momento de grandes transformaciones. Li participó en la edición de 2019 del programa Futuros Líderes Chinos, dedicada al desarrollo sostenible.
¿Cuáles son las tendencias más interesantes que están ocurriendo en la industria del automóvil en China en estos momentos?
Creo que son unas tendencias similares a las del resto del mundo. El sector está pasando por un momento muy turbulento e interesante por la electrificación, la movilidad compartida, la conectividad en los coches… Durante al menos los últimos diez años se ha hablado de estas cuestiones, pero ahora está ocurriendo un cambio drástico. En China hay tres grandes empresas de vehículos eléctricos: Nio, XPeng y Li Auto, que en términos de mercado son mucho mayores que los fabricantes ya establecidos. Esto supone nuevas experiencias de uso a los consumidores y también una amenaza a los fabricantes establecidos.
¿En qué punto se encuentra ahora la conducción autónoma?
Cuando hablamos de tendencias en coches solemos usar el acrónimo CASE [Conectado, autónomo, compartido y eléctrico, por sus siglas en inglés]. La electrificación es el cimiento de los otros tres pilares y ya es una realidad, aunque la tecnología de las baterías puede mejorar todavía mucho. Creo que la conducción autónoma está más o menos lista en términos de tecnología, o cerca de estarlo.
La conducción autónoma está más o menos lista en términos de tecnología.
Li Jianteng, socio de Oliver Wyman
El reto está en dos cuestiones: una es el coste, sobre todo en radares láser, que actualmente son muy caros; la segunda es la regulación. Personalmente no soy muy optimista sobre una aplicación generalizada de la conducción automática en sus fases más avanzadas, sin humanos al volante. En términos regulatorios esto puede llevar mucho tiempo. Sí hay aplicaciones ya en algunos escenarios como rutas fijas (por ejemplo polígonos industriales).
Haces referencia a la cuestión regulatoria en la conducción autónoma. En este terreno, ¿China es más estricta o menos que los países occidentales?
En términos generales, China es más flexible a la hora de aceptar cosas nuevas. Sin embargo, la conducción automática introduce un factor de riesgo para la población general. Cuando hay un accidente con vehículos normales, no es noticia, pero si hay vehículos autónomos implicados, entonces sí. Creo que, en este sentido, China será más conservadora en lo que se refiere a regulación.
China es uno de los países del mundo con un crecimiento más rápido del mercado de coches eléctricos. ¿Cómo está evolucionando el sector en el país?
En términos globales, los países del norte de Europa están adoptando los vehículos eléctricos más rápidamente, pero China es uno de los mercados líderes a nivel mundial. En 2020, hubo un punto de inflexión para los vehículos de batería en China, con ventas que superaron el millón de unidades. Antes de 2020, la aceptación entre los consumidores particulares era baja y las ventas de vehículos eléctricos, quizás exceptuando a Tesla, se centraba mayoritariamente en empresas de movilidad. Desde el año pasado, las ventas a particulares han crecido mucho. Por otro lado, la tecnología de las baterías ha mejorado. Ahora, incluso con vehículos eléctricos de gama más bien baja las baterías aguantan más de 400 kilómetros.
En 2020, se vendieron en China más de 1.300.000 vehículos eléctricos, según la consultora Canalys, un crecimiento interanual del 8%.
En cuanto a la conectividad de los vehículos, ¿cómo imaginas que serán los coches dentro de 10 o 20 años?
Si comparas un coche de un fabricante tradicional con uno de un fabricante de nueva generación, la experiencia es muy diferente. En un vehículo de Tesla la interfaz ha cambiado mucho, es un ordenador con apariencia de vehículo. Para fabricantes tradicionales, un vehículo sigue siendo un vehículo, aunque hay más interacción. Para mí, un coche conectado es un ordenador que parece un coche. Esto significa que el conductor se verá relevado de muchas tareas de conducción y podrá hacer otras cosas mientras viaja.
Además, el coche genera una gran cantidad de datos y de información. Esto puede usarse para muchas cosas. Para un consumidor, el vehículo será otra pantalla más: televisión, ordenador, móvil y también coche.
Para los consumidores, el vehículo será otra pantalla más.
Li Jianteng, socio de Oliver Wyman
Hablando de gestión datos, en movilidad compartida hemos visto recientemente los problemas por los que atraviesa Didi. ¿Cómo piensa China hacer frente a este problema? ¿Está cómodo el gobierno con el hecho de que grandes tecnológicas cuenten con enormes bases de datos personales?
Si los datos no se gestionan de manera adecuada, puede suponer un riesgo para los consumidores individuales y para el país en general. China está endureciendo sus políticas en este sentido: los datos locales tienen que almacenarse y analizarse en China. Tesla ya ha hecho alguna cesión y probablemente haya más regulaciones en el futuro. En el sector de la telefonía móvil esto lleva ya pasando mucho tiempo, lo hemos visto con Apple. La dirección general será que los datos tendrán que estar en China y que habrá una regulación más rígida del uso de datos personales. Hasta ahora China ha tenido una política relajada en este terreno, pero eso está cambiando.
Por último, la industria global del automóvil se enfrenta a un gran problema con la escasez de chips, que está tensionando las cadenas de suministro. ¿Cómo ves el futuro de este problema a corto y medio plazo en el mundo y, en particular, en China?
No hay una solución fácil a esto. Esta situación va a continuar durante un periodo de, al menos, entre seis y doce meses. Es lo que hay. China está intentando acelerar el desarrollo y fabricación de chips pero todavía queda mucho camino.
La Circulación Dual es uno de los conceptos económicos en torno a los que gira el nuevo Plan Quinquenal de China. Se trata de una estrategia para priorizar el consumo doméstico del país (circulación interna) al tiempo que se mantiene la economía abierta al comercio y las inversiones internacionales (circulación externa). Hablamos con Zhu Tian, profesor de Economía del China Europe International Business School (CEIBS), sobre las implicaciones que esta estrategia puede tener para la economía china y, en general, de los desafíos que afrontará el país en el próximo lustro.
Xi Jinping propuso el concepto de Circulación Dual a mediados de 2020 y se ha convertido en un pilar importante de la estrategia económica de China, según lo reflejado en el nuevo Plan Quinquenal. ¿Puede comentarnos qué significa este concepto y qué significa para China?
No estoy seguro, los economistas no inventamos conceptos nuevos. La Circulación Dual es una manera de llamar a algo que ya existe. No creo que haya algo particularmente nuevo en la dependencia de mercados tanto doméstico como extranjeros. Creo que es lo mismo. Lo que el gobierno quiere decir es que China dependerá más del mercado doméstico y de la economía doméstica, en términos de oferta y también de demanda.
El concepto de Circulación Dual, con su énfasis en el consumo local, ha suscitado cierta preocupación de que pueda llevar a una China más insular y menos integrada en la economía global. ¿Cree que es una preocupación justificada?
China intentará fortalecer su propia cadena de suministro en sectores como el de los semiconductores, que ahora tiene que importar. Por supuesto, debido a las tensiones entre China y Estados unidos, China dará más importancia a su mercado doméstico. Sin embargo, aunque no hubiera tensiones, esto es algo que ya viene pasando desde la crisis financiera de 2008. Si miramos las importaciones y las exportaciones como porcentaje del PIB, ambas han ido cayendo. Esto lleva pasando una década. En cierto modo, China ya ha ido dependiendo más y más de su mercado doméstico, y esto va a seguir así aunque no haya tensiones geopolíticas. Si miramos a Estados Unidos, sus exportaciones como porcentaje del PIB siguen siendo mucho menores que las de China. A medida que China crece, su dependencia de las importaciones y las exportaciones irá a la baja. Esto no es nuevo.
Quizás las tensiones geopolíticas han acelerado esta tendencia, pero China seguirá siendo un actor clave en la economía mundial. Incluso si las exportaciones cayeran a un 10% de su PIB, seguiría siendo mucho si China se convierte en la principal economía mundial. China seguirá integrada en la economía mundial y es imposible que se desacople totalmente del comercio global, aunque la proporción de sus importaciones y exportaciones con respecto al PIB irá cayendo gradualmente.
¿En qué áreas cree que China puede incrementar su autosuficiencia? ¿Y en cuáles seguirá dependiendo de otros países durante un tiempo?
La empresas chinas se insertarán en puntos cada vez más altos, de más valor añadido, en la cadena de suministro. Pienso en chips de ordenadores y algunos tipos de maquinaria, en los que China aún depende mucho de países occidentales. En estos campos, China apostará por la autosuficiencia incluso si no hay tensiones políticas globales. Cuando te haces más rico, subes en la cadena de valor. Por supuesto, si hay tensiones y se bloquea la llegada de ciertas tecnologías, China tendrá que hacer más en este sentido. Sin embargo, no creo que vaya a ser tan dramático como mucha gente cree. En mi opinión, será algo gradual, y los cambios que veremos en diez años no serán tan grandes como los que hemos visto en los últimos. Si China crece más rápido que los países desarrollados, esto va a pasar de todos modos.
Es complicado centrar esto en un puñado de sectores, ya que cualquier sector tiene tramos de alto valor añadido. En semiconductores, maquinaria, software… China está avanzando a buen ritmo, pero seguirá invirtiendo. Si las exportaciones caen, también lo harán las importaciones para mantener el equilibrio. China seguirá importando cosas que todavía no es capaz de fabricar de manera tan eficiente. Nada sucede de la noche a la mañana y China seguirá dependiendo de países occidentales en muchos sectores. Para potenciar sus cadenas domésticas de suministro, tendrá que hacer frente a varios desequilibrios estratégicos.
Las exportaciones de China en función de su PIB han ido cayendo, de manera casi continua, desde 2006, cuando tocaron techo.
Para incrementar la circulación local, China tendría que hacer frente a algunos desequilibrios, como la alta tasa de ahorro de sus hogares. ¿Qué puede hacer China para atajar este asunto?
La ventaja de la economía china es, de hecho, su alta tasa de ahorro: acumulamos capital más rápido. Las nuevas tecnologías requieren de inversiones. La circulación interna no sólo está relacionada con el consumo, sino con la oferta y demanda. El crecimiento de la tasa doméstica de ahorro en China es uno de los mayores del mundo, y sólo la mitad de este ahorro pertenece a los hogares; el resto lo ponen el gobierno y las empresas. El ahorro de los hogares no es un problema, no hace falta que la gente gaste más. El consumo no hace que un país crezca rápido, porque si fuera así, todos los países serían ricos. Los países crecen porque invierten más. ¿Cómo puedes crecer si consumes toda tu energía? Creces porque ahorras e inviertes.
A largo plazo, lo que importa es incrementar la capacidad de producción. Suiza es más rica que Jamaica no porque consuma más, sino porque produce más. La ralentización económica de China se ha debido a la ralentización de las inversiones, no del consumo. El consumo de China ha crecido de manera más rápida, consistentemente, que el de casi cualquier otro país. Ahorrar e invertir es el factor más importante de crecimiento. El consumo y la inversión de China están bastante equilibrados con respecto a otros países como Suiza o Singapur.
La ventaja de la economía china es, de hecho, su alta tasa de ahorro: acumulamos capital más rápido.
Zhu Tian, profesor del CEIBS
Muchos países han intentado reducir las importaciones para impulsar el consumo de productos producidos internamente. En economías pequeñas esto no ha dado mucho resultado, pero ¿cree que China, con su enorme mercado y la fortaleza de sus economías de escala, puede tener más éxito?
En una economía pequeña, el consumo no contribuye al crecimiento. La gente gasta, pero todo está importado de fuera. A largo plazo, es necesario incrementar la capacidad de producción mediante el ahorro y la inversión. En el pasado, China se valía del consumo doméstico para impulsar el crecimiento, pero esto ya no se ve en documentos oficiales. Es por esto que hablamos de Circulación Dual, de oferta y demanda, de consumo e inversión. A largo plazo, la oferta creará su propia demanda. En los últimos 40 años, el crecimiento del PIB chino ha ido de la mano del crecimiento de su consumo. ¿Cómo puede China tener una tasa más alta de consumo? Porque la economía china crece a buen ritmo.
¿Qué desafíos cree que afronta la economía china en el próximo ciclo de cinco años?
El gobierno chino ha tenido una política demasiado estricta, relativamente, en los últimos cinco o seis años. Si hay algo que me preocupe es que el banco central chino pueda endurecer su política monetaria e imponer regulaciones excesivas en los mercados financieros y la economía global. Demasiada intervención y demasiadas regulaciones pueden hacer daño a la economía china en los próximos cinco años.
Los precios del transporte marítimo desde China, en niveles históricos desde finales de 2020, tienen una importancia clave en el comercio mundial. Innumerables empresas de todo el mundo, también españolas, se aprovisionan en China, por lo que la subida de los contenedores se ha convertido en una cuestión económica de primer orden. Expertos del mundo del transporte y la economía han analizado esta tendencia en el encuentro digital «¿Nueva normalidad en el transporte marítimo? La subida histórica de los contenedores desde China». En este evento, organizado por la Fundación Consejo España China y Casa Asia, expertos del sector del transporte y la economía han analizado la marcada subida de los fletes desde China y han intentado anticipar qué está por venir en esta ruta comercial clave para las empresas españolas.
Los ponentes han sido:
Albert Oñate, general manager de COSCO Spain y vicepresidente de ASECOB.
El encargado de moderar la sesión ha sido Rafael Pampillón, profesor y director de Análisis Económico en IE Business School.
Albert Oñate, general manager de COSCO Spain, cree que los precios no se mantendrán indefinidamente en el umbral actual, pero que tampoco volverán a los niveles en los que estuvieron durante años, que según ha subrayado, «llevaron a la quiebra de una naviera». Según Oñate, «es verdad que las navieras somos las que fijan los fletes, pero la tendencia nos la marca el mercado. Ahora están altos en algunos de los tráficos, como China, pero hay muchos otros que no han tenido prácticamente variación. Por ejemplo, el tráfico peninsular con las islas o el Mediterráneo». El consenso general ha sido que una subida tan acentuada tiene mucho de coyuntural y que cabe esperar un ajuste paulatino de la oferta y la demanda.
La oferta ha respondido más lento a la demanda. No se trata de escasez en términos absolutos; los contenedores no están donde se les necesita.
Amparo Mestre, directora de Inteligencia de Negocio de Fundación Valenciaport.
En cuanto a los motivos de esta tendencia, Amparo Mestre ha apuntado a un cóctel de factores, entre los que ha citado un boom de la demanda por el «desplazamiento del gasto a bienes de consumo» y problemas de oferta debidos a los desequilibrios entre importaciones y exportaciones. Mestre ha puntualizado que «la oferta ha respondido más lento, también en lo respectivo a la escasez de contenedores. No me refiero a escasez en términos absolutos, sino a que los contenedores no están donde se les necesita». Todos los participantes han señalado también la congestión de los puertos a nivel mundial como un factor de encarecimiento.
¿Más control del mercado?
El evento ha contado con más de 250 inscritos, sobre todo de universidades y centros de investigación, empresas importadoras y empresas del sector del transporte. Muchos han hecho llegar sus preguntas a los asistentes. Una de las que más debate ha suscitado es si la concentración empresarial en el sector de las navieras en los últimos años ha llevado a una subida general de precios. Oñate ha sido rotundo en este sentido: «el mercado es libre, todas las compañías estamos sujetas a las autoridades de la competencia donde operamos. Está absolutamente prohibido fijar estrategias de concertación de precios; con rotundidad, no lo hacemos, aunque cualquier empresa quiere maximizar sus beneficios».
El Índice de Contenedores de Exportación de China, que registra el precio de los contenedores que salen del país, superó los 2.000 puntos por primera vez en su historia en diciembre de 2020. Tras una pequeña bajada en febrero, vuelve a situarse en máximos históricos.
En este sentido, Domingo Cía, de ATEIA-OLTRA, ha abogado por un mayor control del mercado: «no sé cómo se puede articular, pero ahora mismo hay un mercado libre. Creo que habría que ejercer un mayor control sobre esto.» Oñate ha puntualizado que el control puede ser positivo, «pero para todos los actores de la cadena», y ha recordado que «hoy cualquiera puede mandar contenedores a cualquier sitio, pero esto hace 30 años no era así, estaba reservado a grandes industriales».
Estamos en un mundo cada vez más globalizado. Tenemos que promover la apertura comercial.
Jaime Montalvo, director de Internacional de Cámara de Comercio España
También ha salido a la palestra la posibilidad de que unos fletes excesivamente caros desde China generen cambios en las dinámicas comerciales internacionales. Jaime Montalvo, de la Cámara de Comercio, ha precisado que «obviamente existen tentaciones de relocalizar la actividad por motivos de costes y de seguridad, pero eso va contra la tendencia de los tiempos». Montalvo ha precisado que «estamos en un mundo que cada vez se va globalizando más. Es difícil ver qué pueden hacer las administraciones al respecto, pero tenemos que promover la apertura comercial».
Domingo Cía también ha analizado la existencia de alternativas como el tren que parte desde Yiwu (“más bien pensado para mercancías de valor y más caro, de hecho, que el barco”) o servicios de camión. En cualquier caso, ha destacado que al final “será el consumidor el que tendrá que soportar este incremento de precios”.
“Agenda Urbana 2030. Colaboración España China” se celebró el 19 de noviembre, reuniendo a los representantes de siete ciudades de ambos países.
El encuentro virtual estuvo organizado por la Fundación Consejo España China y la Asociación de la Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero (AAPCE), con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, y giró en torno a los temas de economía circular, economía digital y Smart cities, que representan algunos de los principales retos a los que se enfrentarán nuestras ciudades del futuro.
Las Administraciones de los dos países estuvieron representadas por el Embajador de España en la RP China, Rafael Dezcallar y el Embajador de la RP China en España, Wu Haitao. Asimismo, en el acto participaron Francisco Riberas, Presidente de la Fundación Consejo España China y Lin Songtian, Presidente de la Asociación de la Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero (AAPCE).
El eje principal del evento fue una mesa redonda en la que las ciudades participantes expusieron su visión, buenas prácticas e iniciativas pioneras en los ámbitos de economía verde, economía digital o smart cities, en relación con la Agenda Urbana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de NN.UU. 2030. El objetivo de la sesión se centró en fomentar el contacto y la colaboración entre ciudades chinas y españolas y sus ecosistemas empresariales y de sociedad civil.
“El tema elegido es de enorme importancia para los dos países: la implementación por parte de las ciudades de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de la Agenda 2030. Nos parecía indispensable compartir nuestras capacidades y nuestra visión sobre las soluciones que pueden dotar de sostenibilidad a este rápido proceso de urbanización global, que China está experimentando de forma singular“, explicó Francisco Riberas, presidente de la Fundación Consejo España China.
Por parte española, Joan Ribó, Alcalde de Valencia, expuso el modelo de “ciudad de 15 minutos” que están impulsando, configurando una urbe compacta, multifuncional y diversa que permita a los ciudadanos llevar a cabo sus actividades sin tener que trasladarse más de 15 minutos. Santiago Saura, Concejal del Área Delegada de Internacionalización y Cooperación de Madrid, explicó los esfuerzos que está haciendo la ciudad en el campo de la sostenibilidad y la neutralidad climática. Un plan que incluye varias líneas de actuación para la reducción de emisiones de gas invernadero como la movilidad sostenible, naturalización urbana, rehabilitación energética de edificios y viviendas, y un sandbox regulatorio.
Laia Bonet, Vicealcaldesa de Barcelona habló de los proyectos que están teniendo lugar en torno a la inclusión digital, así como de regulación de tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y el 5G. Digitalización basada en el humanismo tecnológico.
Por parte china, el vicealcalde ejecutivo de Xi’An, Yusu Fujian, señaló las sinergias que la unen a Valencia, ciudad con la que está hermanada. Asimismo, Fujian relató las iniciativas de energías limpias para servicios de movilidad y la inversión en la industria fotovoltaica para mejorar las emisiones de carbono. Hou Junshu, Vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Municipal de Beijing, destacó la importancia de la economía digital para poder llevar a cabo la recuperación económica, citando que actualmente la economía digital representa más del 50% del PIB de la ciudad. Además, el representante de Beijing mencionó que la creación de zona experimental de comercio en la capital china supone una oportunidad para promover los intercambios de productos con otros núcleos urbanos gracias al comercio transfronterizo.
Sha Hailin, Vicepresidente de la Asamblea Popular Municipal de Shanghai, subrayó el trabajo que está haciendo la metrópolis para actualizar sus infraestructuras digitales, permitiendo el acceso a datos públicos (open data) para mejorar los servicios a los ciudadanos. Finalmente, Niu Qingbao, Vicealcalde de Chengdu, quiso destacar el rol de la localidad para promover el desarrollo sostenible y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos reduciendo la contaminación atmosférica.