Con Ángel Gómez de Ágreda, coronel en la reserva del Ejército del Aire y del Espacio y experto en geopolítica, tecnología y seguridad internacional.
La seguridad internacional está experimentando una profunda transformación. La inteligencia artificial, la ciberseguridad, la desinformación o el control de tecnologías críticas han ampliado el concepto tradicional de poder y han difuminado las fronteras entre la paz y el conflicto. Hoy, la competencia entre grandes potencias ya no se desarrolla únicamente en el plano militar o económico, sino también en el tecnológico, el informativo y el cognitivo.
En este escenario, la rivalidad entre Estados Unidos y China se ha convertido en uno de los principales factores que configuran el orden internacional. Ambos países compiten por el liderazgo en ámbitos como la inteligencia artificial, los semiconductores, las comunicaciones o el procesamiento de datos, tecnologías con un enorme potencial de doble uso y un creciente impacto sobre la seguridad y la defensa.
Al mismo tiempo, el Indo-Pacífico se consolida como el principal escenario de esta competición estratégica. Las tensiones en torno a Taiwán, el mar de China Meridional o las nuevas alianzas regionales reflejan una arquitectura de seguridad en plena evolución, mientras herramientas como la influencia digital, las operaciones de información o los ciberataques adquieren un protagonismo cada vez mayor.
Conversamos sobre cómo la inteligencia artificial, la desinformación y la competencia tecnológica están redefiniendo el concepto de seguridad en el siglo XXI. Analizamos el estado de la rivalidad entre China y Estados Unidos, el impacto de las restricciones tecnológicas impulsadas por Washington, el papel de las tecnologías de doble uso y los principales desafíos que plantea este nuevo equilibrio mundial.
Con Carlos Santana, director académico del Programa Avanzado en Supply Chain Management de IE Business School.
China se ha consolidado como un actor central en la nueva economía industrial global. Lidera sectores estratégicos como el vehículo eléctrico, las baterías o las energías renovables, y ha pasado de ser la fábrica del mundo a competir en los segmentos de mayor valor añadido.
En este contexto, España ha intensificado su relación con el gigante asiático. La reciente visita de Pedro Sánchez a Pekín, la cuarta en cuatro años, refleja una apuesta por mantener un diálogo fluido con China en un momento de creciente rivalidad entre potencias y reconfiguración de las cadenas de suministro.
Sin embargo, esta relación plantea interrogantes clave. La llegada de inversión china puede suponer una oportunidad para reindustrializar la economía española, pero también entraña el riesgo de quedar relegados a actividades de menor valor añadido si no se asegura la transferencia tecnológica y el desarrollo de capacidades propias.
Al mismo tiempo, el llamado “China Shock 2.0”, caracterizado por la irrupción de productos chinos altamente competitivos en sectores tecnológicos, está redefiniendo el equilibrio industrial global y tensionando el modelo productivo europeo. Para España y para la Unión Europea, el reto pasa por encontrar un equilibrio entre apertura económica, autonomía estratégica y capacidad de negociación.
En este episodio analizamos cómo la relación entre España y China está evolucionando en este nuevo contexto, y qué implicaciones tiene para la industria, la política económica y el posicionamiento global de Europa.
Con Gonzalo Escribano, investigador principal y director del Programa de Energía y Clima del Real Instituto Elcano, y catedrático de Política Económica en la UNED.
China se ha convertido en la gran paradoja energética del sistema internacional. Es el mayor emisor de CO₂ del mundo y el principal consumidor de carbón, pero también lidera la inversión en energías renovables y domina la producción global de paneles solares y baterías.
Pekín se ha fijado dos grandes objetivos: alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y lograr la neutralidad climática en 2060. Sin embargo, su demanda energética sigue creciendo, la seguridad de suministro continúa siendo prioritaria y la construcción de nuevas centrales térmicas convive con un despliegue masivo de solar y eólica. La transición china no es lineal, sino profundamente estratégica.
Al mismo tiempo, su política industrial verde está generando una fuerte sobrecapacidad en sectores como el solar y las baterías, hundiendo precios y tensionando los mercados internacionales. Para Europa y para países como España, el liderazgo tecnológico chino es a la vez una oportunidad —por el abaratamiento de costes— y un desafío en términos de autonomía estratégica e industria propia.
En este episodio analizamos cómo la transición energética china está redefiniendo no solo el equilibrio climático, sino también la geopolítica y la economía global.
Con Lluc Vidal, profesor titular de Relaciones Internacionales en Asia Oriental en la Universitat Oberta de Catalunya.
China y Japón, las dos grandes potencias de Asia Oriental, protagonizan una de las relaciones bilaterales más complejas del mundo. Cercanas en el mapa pero distantes en su visión estratégica, ambas influyen de manera decisiva en la estabilidad de toda la región.
En las últimas semanas, la tensión ha vuelto a intensificarse tras las declaraciones de la primera ministra Sanae Takaichi, que abrió la puerta a una posible intervención militar en el Estrecho de Taiwán. Sus palabras han reactivado el debate sobre los límites de la autodefensa japonesa y sobre el concepto de “situación crítica para la supervivencia de Japón”, un punto especialmente sensible para Pekín.
Todo esto ocurre en un contexto de incertidumbre geopolítica creciente: el papel de Estados Unidos, las posibles dinámicas transaccionales bajo la presidencia de Donald Trump, y una competencia económica en la que ambos países están profundamente entrelazados. La interdependencia comercial, la disputa territorial por las islas Senkaku/Diaoyu y la memoria histórica de la ocupación japonesa siguen condicionando una relación marcada por el recelo y la rivalidad.
En este episodio analizamos uno de los ejes geopolíticos más decisivos de Asia.