Este texto es una transcripción, resumida y editada, del episodio 15 del podcast «Descifrando China». Hablamos con Lisa Wang, fundadora de Link the World Advisers, una empresa de consultoría de negocios bilaterales España – China. Lisa tiene una experiencia de casi dos décadas en inversiones internacionales. Con ella, conversamos sobre el entorno de inversiones entre los dos países.
Salir al exterior
Pregunta: Han pasado más de 20 años desde la formulación de la estrategia China Go Out, mediante la que el gobierno chino instó a las empresas del país a salir hacia afuera e integrarse en las cadenas globales de valor. Este es un mundo muy diferente al de hace dos décadas, pero: ¿Cómo evaluarías esta política? ¿Crees que han conseguido las empresas chinas una verdadera presencia mundial?
Respuesta: Yo creo que esta política ha sido un acierto y que es un proceso natural de avance de cualquier economía que quiere tener un peso a nivel internacional. Desde la apertura de China a finales de los años 70, el país ha conseguido importantes logros a nivel económico, y ese fortalecimiento gradual de la economía china, junto con el desarrollo acelerado de la globalización, fueron los motivos que impulsaron a esa salida al exterior de las empresas.
China empezó antes invirtiendo en países más cercanos o más conocidos como Asia, Oriente Medio, África, Europa Oriental, incluso Sudamérica con la intención de conseguir recursos, aparte de salir posteriormente a buscar tecnologías, mercados y productos. Ahí es donde Estados Unidos y Europa entran en juego, y por supuesto España.
Creo que se han logrado grandes resultados. Según cifras facilitadas por el Ministerio de Comercio en 2010, las empresas chinas realizaron inversiones directas en más de 3.000 empresas de casi 130 países, un avance importante. Según la lista de Fortune Global 500, actualizada hace poco, del top 10 de las empresas ya tenemos a tres empresas chinas ocupando la tercera, quinta y sexta posición. Del ranking de países que tienen un mayor número de empresas en esa lista, China ya ocupa el segundo lugar después de Estados Unidos con 135 compañías.
Primero han sido las grandes empresas estatales, especialmente en sectores como energía, recursos, financieras, comunicaciones; pero posteriormente las empresas privadas chinas también siguieron con fuerza.
El desembarco chino
Pregunta: Hablábamos del cambio de siglo como el momento aproximado en el que la empresa china empezó a salir al exterior de manera sustancial, pero en 2010 y es cuando en España empieza a tomar un volumen considerable el capital chino. ¿Por qué este punto de inflexión?
Respuesta: Yo creo que el evento más importante quizás sea que en 2013 el presidente Xi Jinping lanzó la iniciativa de la Franja y la Ruta, con el objetivo muy ambicioso de revitalizar las antiguas rutas comerciales de la Ruta de la Seda y construir una red de infraestructuras terrestre y marítima conectando Asia con Europa, con África y más allá.
Son muchos los países que han intervenido y han firmado acuerdos con China en ese sentido y el objetivo es promover esa cooperación en diferentes áreas como el comercio, la inversión, la energía o la cultura. España, como la cuarta economía más importante dentro de la Unión Europea y la economía europea que más crece, por supuesto forma parte de esa estrategia de la Franja y la Ruta, aunque no la ha firmado.
Por otro lado, el otro motivo de la inversión china, en menor medida, fue la crisis financiera y económica que afectó a Europa y que hizo que los activos cayeran de valor y que hubo también una mayor apertura a la inversión extranjera.
Pregunta: ¿Cuáles dirías que son hoy las principales características de la inversión china en España? Por ejemplo ¿cuáles crees que son los sectores más atractivos para el capital chino?
Respuesta: Abarca una amplia gama de sectores incluyendo energías renovables o vehículos eléctricos. Hace poco, hemos visto el caso de la joint venture entre Ebro y Chery para fabricar coches en la antigua planta de Nissan en Barcelona, con la reincoporación de 600 trabajadores.
Esto subraya una creciente presencia de fabricantes chinos en Europa con la elección de Barcelona como ubicación estratégica debido a su puerto y a su potencial en la distribución. Este movimiento refleja también la estrategia de las empresas chinas de buscar ahorro en costes logísticos, estar cerca de sus clientes del mercado y localizar su inversión para consolidar su presencia, y eso creo que es positivo para España.
Luego hay otros sectores interesantes: ingeniería e infraestructuras, agroalimentario, medio ambiente, salud, transporte y logística, y también por supuesto comercio electrónico, que está atrayendo a grandes multinacionales chinas como TikTok, Temu o Alibaba.
La inversión china y el empleo local
Pregunta: Haces mención a algo interesante: en España y la Unión Europea se mira algunas inversiones chinas con cierto recelo, pero si se crean puestos de trabajo locales, es muy diferente.
Respuesta: Tenemos otro ejemplo también reciente que es el caso de Envision, una empresa de baterías que va a construir en Extremadura una gigafactoría, colaborando también con una empresa local. Tienen previsto contratar, una vez que la planta entre en producción, a más de 800 trabajadores. Dado que China necesita acceso a los mercados internacionales, y viendo la creciente tensión geopolítica con Estados Unidos y en parte con la Unión Europea, todo ello va a obligar a que las empresas chinas inviertan en los mercados donde quieren operar, y es algo que el gobierno chino incentiva.
Es importante ver esa oportunidad de inversión extranjera en general, y en este caso china, como una oportunidad y no como una invasión.
Pregunta: ¿Es España un buen entorno de inversiones para las empresas chinas?
Respuesta: Sí, totalmente. España es para China es un país socio, como comentaba antes, y eso tiene una relevancia importante para las empresas chinas porque se trata de un destino europeo estratégico. De hecho, España es uno de los pocos países del mundo a los que China ha concedido esa exención de visado de corta duración, facilitando esos intercambios comerciales y turísticos.
España es atractiva para China por una parte por su situación geográfica privilegiada, por sus perspectivas de crecimiento económico, por la calidad de sus infraestructuras y por su economía altamente abierta e internacionalizada. España atrae a muchos inversores globales, incluyendo China. En el sector de las renovables, por ejemplo, se aprecia su entorno natural único, con recursos de luz solar y viento, y unas políticas favorables, con una legislación estable.
Puerta de entrada a Latinoamérica
Pregunta: Muchas veces se ha hablado del atractivo de España para la inversión extranjera en tanto que puerta de entrada o palanca hacia el mercado latinoamericano. ¿Qué crees que hay de mito y de realidad en esto? ¿Necesitan las empresas chinas a España para acceder al mercado de Latinoamérica?
Respuesta: Yo creo que España puede ofrecer ventajas importantes como plataforma para acceder al mercado latinoamericano por su historia, por su afinidad de idioma y cultural. La experiencia de empresas españolas y el conocimiento de ese mercado también son factores.
Dicho esto, es verdad que en los casos en los que España tiene esa posición consolidada en una relación de confianza con ciertos mercados latinoamericanos ahí sí que veo sinergias para que empresas chinas que trabajen también con empresas españolas puedan ir conjuntamente. China valora mucho la confianza y el know-how de mercado.
Es cierto que, dependiendo de la estrategia de expansión hacia América Latina y los objetivos específicos y necesidades de empresas chinas en la aportación de valor adicional de España, puede tener sentido o no; también puede haber empresas chinas que vayan directamente.
Tensiones geopolíticas e inversión extranjera
Pregunta: Como conclusión de este primer bloque: ¿Cómo crees que pueden afectar las tensiones geopolíticas a la recepción de inversiones chinas en España y Europa?
Respuesta: Yo creo que las tensiones geopolíticas van a estar ahí, se van a quedar durante un tiempo, pero la previsión a corto-medio plazo, incluso yo diría que el largo, es más positiva que otra cosa. Por la necesidad mutua de España y la Unión Europea con China, y también por la dificultad de desacoplarse en general, como propuso Trump en su momento.
Hay un pipeline de empresas chinas con interés en España y la Unión Europea, y la relación de enfriamiento o tensión con Estados Unidos también favorece a Europea como destino de inversión.
La inversión española en China
Pregunta: ¿Cuáles son y cuáles han sido los principales sectores de inversión española en China?
Respuesta: Lo cierto es que el stock acumulado de inversión española en China es bastante inferior al de inversión china en España. Y los principales sectores de la inversión española en China también han sido variados, pero principalmente conectados con la oportunidad del mercado chino y la fortaleza de las empresas españolas en esos sectores.
Destacaría automoción y componentes. Por ejemplo, hay empresas españolas muy relevantes como Gestamp, Antolin, o CIE Automotive, que han invertido en China fuertemente. Llevan muchos años establecidos ahí, y no solamente invirtiendo en fábricas de producción, sino también centros de investigación y desarrollo.
Otro sector muy interesante es el de energías renovables. España es líder mundial de energías renovables y empresas españolas del sector han invertido en proyectos de energía eólica o solar, como Gamesa. Y luego, por supuesto, el sector industrial, que ha sido un motor importante de crecimiento económico chino. Y hablamos de diferentes subsectores, como el sector de maquinaria, varias empresas españolas han invertido en plantas de producción y en oficinas.
Otro sector muy interesante donde España ha invertido en China es el de productos relacionados con el consumo, sobre todo productos de alta gama. Y allí España tiene empresas muy importantes de alimentación y bebidas, por ejemplo, empresas de vinos, aceite de oliva, jamón o cervezas, como Grupo Torres, Borges u Osborne.
Y luego también productos como cosméticos o moda, o el sector de la salud, con empresas farmacéuticas y de equipos médicos. Y ahí de hecho estamos con empresas importantes como Grifols o Esteve. No podemos olvidarnos del sector de ingeniería. Empresas como Técnicas Reunidas o Indra, que llevan muchos años cosechando sus frutos en China.
Dicho esto, yo creo que hay muchas oportunidades en transición ecológica. China tiene que llevar esa descarbonización de su economía y ahí va a haber oportunidades. Vehículos eléctricos, baterías y también tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial.
Equipos directivos locales
Pregunta: Una idea o apreciación que he escuchado algunos directivos españoles de empresas establecidas en China es cómo ha ido cambiando la composición de sus equipos allí. Si hace años se optaba por mandar a directivos desde España, cada vez más se opta por equipos directivos locales. ¿Qué significa esto en términos de cultura corporativa?
Respuesta: Las empresas españolas que llevan muchos años en China, por ejemplo, cada vez más adoptan el enfoque que llaman In China for China. Esa localización de estar cerca del mercado, de estar cerca del cliente o incluso de localizar su talento directivo. Yo creo que eso es una fortaleza en el sentido de que cuando una empresa española va a un mercado tan desconocido como es el chino, se encuentra con retos importantes como barreras de idioma, cultura, diferentes formas de gestión. Hay empresas que se adaptan y otras que se integran, volviéndose locales y más flexibles.
En términos de la cultura corporativa, yo creo que podemos ver esa ventaja competitiva de contar con un equipo directivo chino, de obtener una mejor comprensión local de mercado, de su cultura empresarial, de sus prácticas comerciales y eso permite a las empresas españolas adaptarse más rápidamente. Y luego otra ventaja es la de construir relaciones sólidas con socios y clientes locales teniendo un equipo local. Por otro lado está también la toma de decisiones más flexible y más ágil.
Los equipos directivos locales son los que mejor pueden identificar esas oportunidades o desafíos específicos del mercado chino y eso puede llevar a una toma de decisión más rápida y más adaptativa en un entorno cada vez más cambiante, siempre y cuando la matriz española le otorgue ese poder de decisión, que es el caso de varias empresas como Oborne o Melía.
Y luego la otra ventaja es que las empresas españolas con un equipo directivo chino van a estar más preparadas para competir también con empresas locales chinas, que se vuelven cada vez más fuertes, y también competir con players internacionales altamente localizados.
El desafío regulatorio
Pregunta: Siempre se habla de que el mercado chino es complicado desde el punto de vista regulatorio. En este sentido, ¿cuáles crees que son las principales precauciones o los principales aspectos a considerar por parte de una empresa española que quiera entrar en China o que quiera ampliar su presencia allí?
Respuesta: Como una economía que ha crecido rápidamente en las últimas cuatro décadas y que está todavía, digamos, lejos de terminar de completar esa andadura de transformación económica, por supuesto China tiene sus debilidades y fortalezas.
El mercado chino es muy grande geográficamente y presenta importantes diferencias en sus distintas regiones. Además, la competencia internacional y nacional y esa creciente sofisticación de consumidores chinos hacen que sea un mercado más complejo. El desconocimiento del mercado y de la normativa legal son dos barreras importantes para las empresas españolas, y entender bien el mercado, sus regulaciones, su cultura o su potencial real es imprescindible para valorar si una empresa española está preparada o no para entrar en China
Lo cierto es que China requiere de recursos financieros importantes, recursos humanos y de tiempo, y esa curva de aprendizaje en un mercado complejo como es el chino puede ser más larga con respecto a otros mercados donde la inversión española tiene presencia, y es importante que se adopte ese compromiso a medio y largo plazo.
Para las empresas interesadas en China, yo creo que es crucial adoptar una perspectiva estratégica haciendo los deberes de entender el mercado y tener en cuenta las oportunidades y también los riesgos que China puede presentar en el actual contexto económico y geopolítico. Por ello es importante evaluar modelos de inversión disponibles, qué implicaciones legales o financieras puede haber, consideraciones de recursos humanos y análisis de costes.
La generación del hijo único
Pregunta: Me gustaría detenernos en el caso de las empresas de consumo. Has citado ejemplos como el sector de la alimentación, los cosméticos o la moda. ¿Cómo dirías que han cambiado los hábitos de consumo de los ciudadanos chinos, especialmente si miramos al caso de la generación de los hijos únicos?
Respuesta: La política del hijo único fue una intervención tan importante que va a reconfigurar el nuevo curso del desarrollo de China. La nueva generación de consumidores chinos, nacida a partir de los 80, son consumidores que están expuestos a ideas y pensamientos occidentales, que tienen una visión nueva del futuro.
Va a ser la primera generación de China que busca felicidad más que la prosperidad económica, un cambio de paradigma que va a tener un gran impacto en la economía. Estamos hablando de unos consumidores muy bien formados, preparados y informados, tecnólogos, porque han nacido con la tecnología, y que tienen un estilo de vida, una productividad, unos hábitos de consumo, un patrón de ahorros, incluso con una tolerancia a riesgos muy diferente a las generaciones anteriores. Estamos hablando de una generación a la que le gusta gastar y que no siente miedo de pedir un préstamo.
Con una nueva generación dispuesta a gastar, yo creo que China pasará de ser una nación de ahorros a una nación de consumo, que es lo que el gobierno chino lleva queriendo impulsar tiempo. También se convertirá en una nación con déficit comercial.
Desacoplarse de China
Pregunta: Desde que se recrudecieron las tensiones entre China y Estados Unidos hace unos años y especialmente con la crisis del COVID, hay un debate global sobre la fiabilidad de la economía china como entorno donde las empresas extranjeras pueden desarrollarse. ¿Prevés una retirada de empresas occidentales y españolas de China o consideras que pueda haber una trayectoria ascendente?
Respuesta: Es comprensible esa confusión en general con respecto a China. Entre los desafíos podemos destacar, yo creo, la reducción de la demanda tanto doméstica como externa, la sobreproducción, la consiguiente reducción de márgenes que ejercen presión a las empresas chinas y también a las empresas que han invertido ahí, la crisis del sector inmobiliario, el endeudamiento de los gobiernos locales y la tasa del desempleo juvenil. A esto se suma también ese contexto de crecientes tensiones geopolíticas, especialmente con Estados Unidos, que añaden una capa de complejidad a las perspectivas económicas del país.
Desde el punto de vista de cadena de suministro, creo que son motivos para que las empresas europeas reconsideren su relación de fuerte dependencia de China. Sin embargo, yo creo que la clave es la pregunta de si existen alternativas comparables en otras zonas del mundo a China. Lo cierto es que China ha acumulado una gran experiencia manufacturera en las últimas cuatro décadas.
La productividad y la eficiencia logística de China son difíciles de igualar en otras partes del mundo. También hay aspectos positivos, como una clase media creciente o las perspectivas de crecimiento de la economía.
Además, China ha estado invirtiendo en tecnologías avanzadas para subir en la cadena de valor, asentando una base para la posición de líderazgo en sectores como baterías, vehículos eléctricos o tecnología solar.
Las empresas españolas y extranjeras en general están invirtiendo en el I+D en China, por esa creciente capacidad de compañías chinas, que están igualando o superando la competitividad de empresas extranjeras. Y para poder competir con ellas, hay que invertir también en I+D en China, para ofrecer también productos mejores, estando cerca del mercado, y en parte también por las políticas de Estados Unidos y de la Unión Europea de contención, de transferencia tecnológica y de datos.